Galeria E. Arimany (Grupo Escolá), Tarragona.
Del 17 al 30 de octubre de 2008.
20 de Octubre de 2008.

Xavier Escolá, acompañado de su esposa Maricel, presidió el acto de inauguración de las exposiciones que presentan dos mujeres extraordinarias, Roser Aguiló, que estuvo presente en el acto, y Anna Seguranyes. Xavier Escolá alabó la obra de ambas artistas, destacando el trabajo lírico de Aguiló, que transmite en sus cuadros un cúmulo de sentimientos que subyugan al espectador; subrayó su estilo, muy personal, que muestra el dominio de la técnica y la distribución del color, que tanto agrada a sus admiradores. Su obra se mueve entre la realidad y la imaginación, que nos sumerge en un mundo fantástico, pleno de color y simbolismo.
Después, el periodista Pedro J. Ortega comentó la obra de Roser Aguiló ante el numeroso y selecto público que llenaba la sala:
“Roser Aguiló empezó muy joven a pintar, tan pronto como acabó sus estudios en la Escola Llotja, de Barcelona, y sin haber dejado nunca de investigar, de cambiar técnicas y materiales, de no encasillarse nunca, hasta lograr un estilo muy personal, que la ha llevado al lugar que ocupa y que la llevaré en un futuro próximo a las más altas cotas. Ha expuesto en Barcelona, Bilbao, Zaragoza, Sevilla, Valencia, Frankfurt, Birmingham, entre otras ciudades, dejando siempre constancia clara de que es una gran artista plástica, una dominadora de la mancha, que en sus lienzos se multiplica gracias a un uso exquisito del color . Hay en todas sus obras un dominio de la estética, pero unida siempre a su propia fantasía, a una técnica depurada, y a una sensibilidad firme y emotiva.
“Es artista lírica en su forma de hacer, sensitiva, que cumple con creces en su explicación del conjunto, con unas composiciones en las que mezcla flores, cuerpos, aves, colores, fantasía y realidad, sueños y música, luz y sombras. Los elementos naturales no desentonan cuando conviven con los oníricos, la imaginación manda aunque ella retrate algo real, porque la poesía gana siempre a la prosa, por muy prosa poética que sea. 
“Sus flores, sus insinuaciones cromáticas, sus manchas, sus dibujos geométricos como aparecidos en la niebla, sus inscripciones en algunos fondos, sus toreros, sus telas orientales, todo ello unido a un profundo conocimiento del color, logran que esta joven artista parezca una veterana creadora de belleza.
“Sus cuadros, frutos de sus sueños, se nos ofrecen en un derroche de color, un triunfo absoluto del cromatismo, bello, nada complicado. Se produce entonces algo tan difícil como conseguir como es el dominio, un dominio sobre los colores, siempre aplicados a un todo, sin que se muestren estridentes, porque en las obras de esta artista todo es armonía, como si esos violines que a veces pinta estuviesen a punto de interpretar un concierto de un gran artista.
“El matiz se impone sobre la mancha, lo cromático impera sobre el color en singular, porque en el fondo lo que prevalece es cuanto de poético y romántico hay en estos bellísimos productos de su imaginación”.
PEDRO J. ORTEGA