El pasado 18 de Mayo de 2010 se inauguró la exposición de Pinturas Roser Aguiló en la Galería de Arte Salduba en Zaragoza.
Roser Aguiló, con una carrera hace tiempo consolidada, es desde siempre una pintora de matiz lírico, en la que impera la sensibilidad, demostrando en sus obras un largo rol de sentimientos, la belleza, el colorido fuerte y llamativo, el carnaval, las máscaras, las flores y los fondos muy trabajados. Es también una gran distribuidora del color y una buena dominadora de la técnica, que viene dominando desde sus comienzos.
Se mueve ella entre lo real y lo imaginario, entre realidad y ficción, con un especial contenido de sus composiciones, que tienen mucho de poéticas, dentro de un marco equidistante entre lo fantástico y lo real, algo que está derivado directa- mente de sus sueños y ofrecido como obra plena, cromática, sin complicaciones, de cara al exterior, pero también al interior de las intuiciones de la artista, y logrando que sus composiciones lleguen a maravillarnos con sus sabios colores, en ningún momento ofensivos, aunque dentro de una gama muy amplia y sincera, y con victoria al final del matiz, la delicadeza y una templanza que a la vez es rica y triunfadora sobre circunstancias y tiempo.
El pasado 13 de Octubre de 2009 se inauguró la exposición de Pinturas Roser Aguiló que tubo lugar en la Galería de Arte Mar, en Barcelona.1
En esta ocasión la pintora experimenta con nuevas texturas con aplicación de arenas e incluso cristales y piedras, dándole a la obra un toque muy personal.
Siempre sensible, lírica, Roser Aguiló sabe explicar todo el cúmulo de sentimientos que deposita en cada una de sus obras.
La forma de los obras de Roser Aguiló es algo tan sutil como su derivación directa de sus sueños, una producción onírica y ofrecida como un pleno de cromatismo, exaltación de la mancha a la expresión máxima, y, a pesar de la extraordinaria unión de manchas, dibujo y color, un triunfo justo de la sencillez, del dominio de los colores, sabios siempre, nunca estridentes, suaves, nunca ofensivos, dentro de una amplísima gama, en la que no se impone ninguno sobre los demás. Siempre el cromatismo, en singular, domina sobre los colores, en plural, imponiéndose el matiz, la delicada templanza de la pintora, con sus flores, sus lances toreros, sus animales extraños, sus lirios blancos, la ternura de una maternidad estrenada, todo ello como entrevisto a través de las manchas de una remota irrealidad, que queda florando en el ambiente, como si un conjunto de poemas visuales nos tratasen de abrir el camino a través del arte actual.