29 Junio 2004
Roser Aguiló ganadora del concurso de pintura de Sant joan Despí 2004

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11 Marzo 2004

Galería de Arte E. Arimany (Grup Escolà), Tarragona. Del 27 de Febrero al 11 de Marzo de 2004. Xavier Escolá presidí l'acte d'inauguració de l'exposició de la pintora Roser Aguiló, el divendres 27 de febrer a les 20:00 h., que tingué lloc a la galeria d'art E. Arimany de Tarragona, dant un selecte públic, entre el qual hi havia socis i amants de l'art. Xavier Escolá presentà a l'artista, una de les catorze incorporacions que ha fet el grup del que forma part en la temporada actual. Roser és una de les que o quatre pintores més joves que exposen a les sales del Grup Escolá. Tot i la seva joventut, Roser Aguiló té una llarga i fecunda trajectòria artística, atès que la seva vocació se li despertà de molt joveneta. El seu estil, després d'un temps d'aprenentatge, - assenyalà Escolá -, ha anat evolucionant fins a trobar l'estil propi que ens mostra avui, que s'emmarca en un ambiciós surrealisme figuratiu.

En veure la seva obra, podem apreciar el seu domini en la distribució del color, que crea aquestes magnífiques composicions, dintre d'un món imaginari, de somni, amb elements realistes. Roser, en la seva obra, ens fa unes insinuacions de les quals hi som partícips. Ens sobta l'impacte del color, de la llum…; però també el descobriment d'una obra reflexiva, espiritual, suau, suggeridora…, que porta a l'espectador a un món nou, ple de bellesa y de pau. Finalment, Xavier Escolá convidà a l'artista a prosseguir pel camí iniciat i li augurà un brillant pervindre en la professió artística. F. Basco Gracià




Roser Aguiló signa una obra a una admiradora
Varias notas son de destacar en la obra de Roser Aguiló. La primera, sin duda, su imaginación, que, a través de unas bellas insinuaciones cromáticas, y con unas pequeñas líneas de dibujo muy bien organizado, nos lleva a un surrealismo muy particular, basado en sensaciones oníricas más que reales, sueños que insinúan mediante el color; y esa insinuación es siempre de una belleza innegable, atractiva, como unas bellas flores en el centro de una incipiente arquitectura o unas iniciadas telas orientales; o como un torero con la muleta en su mano izquierda, con mezclas de color variadas, constituyendo infinitas formas, una metamorfosis que se complementa a veces con cifras o leyendas, emoción estética, sentimientos profundos, sin duda de amor y felicidad, convertidos en camino artístico; un camino que empezó hace unos quince años, cuando Roser era una adelantada adolescente, capaz de lograr una madurez espléndida, cuando sus años, los de su edad, permiten aventurar nuevas y magníficas realidades. La forma de sus cuadros es en Roser algo directamente derivado de sus sueños, de esa producción onírica, y ofrecido como obra plena en su cromatismo, bello, nada complicado, muy bien distribuido a lo largo y ancho de la superficie de sus obras. No es fácil tener un dominio semejante sobre los colores, siempre sabios, nunca estridentes; siempre sensibles, nunca ofensivos, dentro de una gama muy amplia, pero sin que en los lienzos haya predominio de alguno sobre los demás. Siempre el cromatismo domina sobre los colores, para imponerse y vencer el matiz, la delicada templanza de la artista, que, con sus flores, sus toreros, sus caracoles de mar o tierra, su idealizada figura de un geniecillo, sus lirios blancos ligeramente entrevistos entre las manchas de una remota irrealidad, quedan como flotando en medio de algunos trazos caligráficos, como poemas visuales de esta moderna poesía que pretende abrirse camino en las bellas artes de la actualidad.

Al espectador, al amante del arte, se le impone una obligación, cuando traspasa los umbrales de la galería de arte E. Arimany, donde expone su última producción Roser Aguiló; pero es una obligación muy agradecida y siempre muy bien aceptada: abrir el cerebro y los ojos, la imaginación entera, a lo que contempla, para tratar de llegar a comprender el sentido de la obra de esta pintora, maestra de la técnica y maestra de la sensibilidad, que estamos seguros en los próximos años se colocará muy cerca de la cumbre del arte pictórico de nuestro país.
PEDRO J. ORTEGA (Periodista y Crítico de arte del portal Gal-art)